El acuerdo Tegucigalpa – San José, enmarcado en el diálogo Guaymuras, fue suscrito en octubre por las partes en conflicto y el mismo fue avalado por la Organización de Estados Americanos, OEA. Una vez que el pacto quedó en firme el ex gobernante lo desconoció pese a que sus representantes en las conversaciones lo rubricaron.
Zelaya dijo además que el presidente electo, en las elecciones del 29 de noviembre pasado, Porfirio Lobo, del opositor Partido Nacional, «tendrá dificultades para gobernar porque la comunidad internacional no reconoce esas elecciones espurias, ni reconocerá su Gobierno».
En ese sentido, Zelaya considera que «por eso es importante que se restaure la democracia en el país», lo que, a su juicio, supone su restitución en el poder lo que parece imposible porque el Congreso ratificó su destitución de acuerdo al acuerdo avalado por la comunidad internacional.
El nuevo mandato presidencial será asumido por el presidente Lobo Sosa el 27 de enero, y será el Presidente del nuevo Congreso hondureño el que le entregue la banda presidencial.
Lobo ha dicho que tanto Micheletti como Zelaya son parte de el pasado y que su presencia su presencia en la toma de posesión en innecesaria.
Micheletti asumió el poder, el 28 de junio, por designación del Parlamento hondureño, organismo que entonces presidía, cuando Zelaya fue destituido.







